domingo, 29 de agosto de 2010

El hombre y su realidad

Día a día, nos enfrentamos a un mundo que cada vez deseamos no estar en el. Este deseo se debe a diversas circunstancias y sucesos que no nos permiten vivir ni desarrollar nuestra vida como deberíamos. Estas circunstancias tienen nombre propio, podríamos llamarlos: violencia, poder, plata, entre otros. Cada uno de estos actos amenazan cada vez mas mi estilo de vida, es decir, todas las situaciones que se presentan me obligan ir amoldando mi forma de ser al igual que mis gustos, hacia algo que en realidad esta fuera de mis manos. Debo comportarme de cierta manera para evitar ser asaltada, debo tener cuidado de cómo me comporto o como hablo con determinadas personas porque puedo ir en contra de sus ideologías políticas, debo estar alerta de estafadores y mentirosos que lo único que les interesa es mi dinero.

¿Es esto una forma de vivir? Considero que en vez que estar viviendo una vida que debe ser gobernada por mi misma, estoy viviendo una vida gobernada por otras personas. Personas que indirectamente rigen y determinan las formas en el que cada ciudadano de este país debe comportarse. Es impresionante como las cabecillas de instituciones de poder pueden meterle en la cabeza a cada persona lo que para ellos es lo correcto, haciendo a esa persona creer que es él mismo él que esta escogiendo comportarse así.

Ya no puedo ir a misa, ir a una fiesta, ir a una reunión, ir a una determinada clase, sin ser juzgada o calificada de alguna forma. Hoy en día, el poder rige cada centímetro de mi vida, y cuando me doy cuenta, ya no hay nada de lo que puedo hacer. Es algo que sucede inconscientemente, pero al abrir los ojos, observo que nada ni nadie hace algo en contra de estas circunstancias. Es como que, todo el mundo simplemente prefiere ahorrarse la pelea en contra del gigante con poder, porque saben que no van a ganar y mucho menos van a sacar algún provecho sobre todo ese esfuerzo.

Es lógico que cada una de estas circunstancias están movidas por intereses particulares de ciertos grupos de personas, las cuales al final del día no piensan en el resto de los habitantes del país, y lo peor de todo es que, los que realmente sufren las consecuencias duras y severas no son esos grupitos de personas, somos los demás, los que no tenemos el poder suficiente de mover las fichas del juego a nuestro favor. Es aquí donde vemos a algún valiente levantarse (o intentar hacerlo) en contra de este gigante, para detener los abusos de poder que ocasionan los daños a los demás.

A mi parecer, los hechos de asaltos, robos, estafas son indirectamente permitidos por los que están arriba en el poder. Son permitidos, al no ser sancionadas como deben ser, por el miedo de que en un punto los culpables de tales cometidos sean familiares de aquellos en la cabeza del poder. Son permitidos, porque hay conflictos de intereses de por medio que no permiten que las autoridades o las personas cumplan con su trabajo de la forma correcta, evitando los sobornos y pagos injustificados. Por ultimo, son permitidos, por simple hecho de que ellos mismos, en el podio más alto de la pirámide de jerarquía, son los que realizan esos hechos, y de las formas más impactantes y degradantes para el ser humano.

A veces hasta me apeno de pertenecer a una nación donde sucedan situaciones así, y que la gente simplemente se hace de la vista gorda para no molestar a los que supuestamente mandan en el país. Pero para mí, los que realmente mandan el país, somos todos y cada una de las personas que lo habitan, solo que somos ciegos para darnos cuenta de la realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario