El debate sobre el origen del lenguaje suele centrarse en torno a su naturaleza innata, genética, cognitiva o cultural. Es cierto, para hablar hace falta un gen, pero este hecho importante no es lo esencial. Solo cuando nuestros antepasados desarrollaron un espíritu de cooperación con los demás, un compromiso de respeto mutuo, lo que se llama un contrato social, hemos podido desarrollar el lenguaje.
Al principio tendría que tratarse de un lenguaje muy básico, centrado en las actividades básicas: sobrevivir, gritos de alarma, asuntos sobre comida, agua… y a partir de ahí, todo un desarrollo muy lento hasta la abstracción, la escritura, los códigos, las metáforas.
Parece ser que en las colmenas existen unas abejas cuya función es localizar zonas de recolección. Cuando encuentran un campo, una arboleda florecida, regresan al panal y mediante una serie de vuelos, dan las indicaciones precisas y exactas para que las abejas recolectoras vayan a cosechar el polen y el néctar de las flores. (En este caso, hasta un insecto como la abeja, no sólo los animales, habría desarrollado un lenguaje mediante el vuelo).
La razón física por la que hablamos y el resto de animales no lo hacen es debido a que ese gen fue capaz de desarrollar una pequeñísima membrana que ha permitido articular en palabras los sonidos que anteriormente emitía el ser humano. Sin esa membrana seguiríamos entendiéndonos como los simios. Por eso, entrar en discusiones bizantinas sobre la importancia y relevancia o no de los idiomas, es absurdo. Cada uno habla como le parece y en el idioma que le apetece.
Probablemente esa membrana sea la que haya iniciado el proceso del lenguaje hablado. Como sabremos muchos que tenemos perro, entienden una serie de palabras y frases sencillas, a pesar de que su cerebro no es gran cosa (si lo comparamos con el nuestro). E igual muchos otros animales. Su cerebro es capaz de comprender un vocabulario bastante amplio, y estoy seguro de que si tuvieran la capacidad fisiológica de hablar, lo harían.
Por ultimo, si tenemos en cuenta que las palabras solo son el 13-20% de la comunicación y el resto son aportaciones a nivel no verbal me pregunto, ¿Tan diferente era ese “muuu” a nuestras palabras de hoy en día? Si con la mirada sabían si se iban a matar o se ayudarían, si se unían por atracción, si se movían por impulsos y se dejaban llevar, si en el desconocimiento no perdían el tiempo en temer si su pareja les iba a ser infiel, si les harían fijos en la empresa, si los hijos hacían esto o lo otro… simplemente se movían por emociones primarias y por el valor de mantenerse con vida, primero ellos y después los suyos, y así se juntaban hasta formar poblados siendo ellos mismos por sentimientos que elegían su entorno sin pensar en nada mas. Yo me pregunto, ¿este “muuu” era primitivismo o libertad?