En esta película, en realidad no estamos hablando de una película de terror, si bien hay muchos elementos que podrían catalogarse como tal. En vez de eso, lo que tenemos es una fábula moral del comportamiento típicamente humano, personificado en la figura de Kevin Lomax, un joven abogado cuya carrera va en un ascenso tal que nunca ha perdido un juicio en el ejercicio de sus labores. Sus ansias por ganar a cualquier precio hacen que, al inicio de la película, defienda y logre conseguir que exculpen de acoso sexual a un profesor de secundaria aún sabiendo fuertemente que era culpable. Esto hace que lo contrate una de las firmas de abogados mas importantes de Nueva York cuyo CEO es John Milton, quien en el transcurso de la película se observa que tiene un especial interés en Lomax. Trasladado a Nueva York con su esposa Mary Ann, Lomax continúa con su racha de victorias con casos mucho más importantes y complicados, por lo que al inicio, todo parece correr bien, pero inmediatamente su esposa comienza a sentir nostalgias de su antigua casa y tener visiones demoníacas, para posteriormente enfermarse. Sin embargo, Kevin, empeñado en defender las causas de sus clientes, entre ellos un acusado de triple homicidio, da poca atención a su mujer, mientras su misterioso jefe parece siempre saber cómo contornar cada unas de las situaciones que perturban el joven abogado. En esas circunstancias, Milton le aconseja a Kevin que deje el caso para ocuparse de su esposa y que lo deje, también, si de verdad cree que su cliente es culpable. Sin embargo remata sus consejos diciendo que nadie es invencible, y que, quizás, ya llegó el tiempo de que Kevin Lomax perdiera su primer caso. Lomax, herido en su vanidad, toma la decisión de seguir adelante y no ocuparse de su esposa ni hacer lo que parece correcto, lo que le acarreará graves consecuencias, ya que Milton es más de lo que aparenta, pues no es nada más ni nada menos que el Diablo.
Kevin, al igual que todos nosotros, es un personaje ciego, con la mente completamente puesta en los medios para conseguir lo que quiere y manipular la opinión de los demás con medias verdades, hipocresía auto-indulgente y sobre todo, confusión sobre los demás. Es un hombre que gana juicios pero que es incapaz de emitirlos, ya que no le importa en lo más mínimo si defiende a alguien que es o no culpable. El reino del Diablo (al menos de la forma como se presenta en la película) es el reino de la libertad sin responsabilidad, de la estimulación del ego humano hasta que cada hombre sea un aspirante a emperador, hundiendo al mundo en el caos.
De lo anterior se puede observar como esta película está llena de simbología respecto a la lucha entre el bien y el mal, al igual que resalta la responsabilidad del hombre al momento de elegir que camino tomar. La lucha entre el bien y el mal efectivamente existe todos los días y a toda hora, pero el hombre sólo, nunca podrá enfrentarse a Satanás, el hombre siempre si quiere triunfar sobre él tendrá que encomendarse siempre en las manos de Dios, de otra manera esta lucha estará perdida.
Por otro lado el suicidio aunque aquí lo justifican como algo bueno, en ningún caso y bajo ninguna circunstancia debe ser nuestra respuesta a nuestros problemas, además no hay que perder de vista que en la vida real un suicido consumado no permite una segunda oportunidad.
Y para terminar, este filme muestra la manera contraria a como debe ser nuestra religiosidad, ya que debemos vivir nuestro cristianismo diariamente de una manera valiente y entregada, no sólo en el templo o en nuestro grupo de oración sino en todos los ambientes en que se nos necesitan, en todos los ambientes en que nos desenvolvemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario